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Recomendaciones para optimizar tu aprendizaje
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Etapas de adaptación que vive un estudiante

Sabemos que la transición de un modelo de aprendizaje presencial tradicional a un modelo en línea, puede ser un proceso que genere inquietud en quienes nunca han tenido esta experiencia.

Te invitamos a conocer las etapas que experimenta un estudiante en su proceso de adaptación al modelo de aprendizaje en línea, a través del siguiente video:

Administración del tiempo

Al iniciar tus clases es recomendable adoptar una nueva autodisciplina de estudio para lograr con éxito una adaptación al nuevo esquema de trabajo. Sin embargo, esto no quiere decir que debas invertir todo tu tiempo realizando tus actividades de estudio; más bien, se espera que dediques un tiempo estimado de 12 horas a la semana en cada materia que cursas. Para obtener una excelente educación y aprendizaje no necesitas 24 horas al día, solo necesitas administrar adecuadamente tu tiempo.

Administrar tu tiempo te obliga a ser consciente del valor que das a los distintos aspectos de tu vida: estudiantil, laboral, personal, etc. Esto te permitirá dirigir tus esfuerzos en concordancia con el valor de cada uno de dichos aspectos.

Haz clic en la siguiente imagen para conocer 12 excelentes consejos para la administración del tiempo durante tus estudios de posgrado:

Conoce tu estilo de aprendizaje

¿Ya sabes cuál es tu estilo de aprendizaje? Descúbrelo y obtén el máximo provecho de tu experiencia

Tu aprendizaje puede estar determinado por diversos factores, tales como tu disposición, preferencias, patrones conductuales, habilidades, e incluso las estrategias de aprendizaje disponibles a tu alcance. Es decir, no todas las personas aprenden de la misma forma, sino que existen diferentes estilos de aprendizaje.

Según Keefe (1998, citado en Alonso,et.al, 1997), los estilos de aprendizaje “son los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que sirven como indicadores relativamente estables de cómo los sujetos perciben, interaccionan y responden a sus ambientes de aprendizaje”.

Los estilos de aprendizaje de cada persona originan diferentes respuestas y comportamientos por lo que, dependiendo de su estilo, cada persona recoge, organiza y transforma la información de manera distinta.

Estar consciente de tu propio estilo puede ser de gran ayuda para identificar cómo percibes, asimilas y procesas el conocimiento, para generar así tus propias estrategias de aprendizaje y lograr con ello un mejor rendimiento en tus estudios.

¿Te gustaría conocer tu estilo de aprendizaje? Descúbrelo contestando el siguiente cuestionario: Cuestionario Honey-Alonso de estilos de aprendizaje

Manejo de problemas tecnológicos

¿Problemas con la tecnología? Aprende a manejarla eficientemente

El éxito en un curso en línea requiere proactividad de tu parte al momento de enfrentar algún problema tecnológico. Cualquier herramienta tecnológica es propensa a presentar fallas y, sin duda, las plataformas, aplicaciones y sitios utilizados en los cursos no son la excepción. Sin embargo, en la medida en que seas proactivo al respecto, es seguro que encontrarás la forma de solucionar cualquier problema para que no represente un obstáculo en tu aprendizaje.

A continuación te brindamos 4 principios básicos para enfrentar y resolver un problema tecnológico durante tus cursos. Haz clic en cada principio para leer la información.

Verificar la raíz del problema (local o general)

Los problemas tecnológicos pueden tener 2 raíces específicas: local o general. Un problema local es aquél que se relaciona directamente con tu equipo de cómputo o la conexión de Internet con la que estás trabajando. Un problema general es aquél que se relaciona directamente con las aplicaciones y herramientas del curso.

Los problemas generales son responsabilidad del equipo docente del curso y ante estos, el equipo docente del curso asume la responsabilidad ante los inconvenientes que puede generarte en el curso. Si al reportar tu problema se detecta que el error es generalizado el equipo docente asume responsabilidad ante los inconvenientes que dicho error haya causado y toma en consideración esto ya sea para recibir actividades por otros medios, para dar prórrogas o bien para apoyarte en lo que sea necesario para que el problema no te afecte directamente.

Los problemas locales son responsabilidad tuya como alumno de un curso en línea. Recuerda que la modalidad en línea requiere que tengas requerimientos básicos y una conexión de Internet adecuada.

Reportar oportunamente el problema

Si esperas hasta tiempo después para realizar tu reporte corres el riesgo de que no te sea recibida la actividad o se te penalice.

Ser específico y presentar evidencia del problema

Procura ser lo más detallado al explicar el problema que tienes y enviar junto con tu reporte alguna evidencia del mismo a través de una imagen de pantalla y las especificaciones concretas de cómo se presentó el error o problema. Esto permite que se te ayude a resolver rápidamente el problema o bien que se deje registro del mismo en caso de que se te vuelva a presentar.

Mantener informado a tu equipo

Aunque lo más relevante es reportar cualquier inconveniente al equipo docente o al Centro de Atención a Usuarios de manera oportuna. Recuerda que en las actividades colaborativas tus compañeros de equipo pueden tener cierto peso en tu evaluación a través de herramientas como la coevaluación. Si tu problema tecnológico se llega a presentar al momento de realizar alguna actividad colaborativa, toma en cuenta la posibilidad de mantener informado a tu equipo al respecto y no perder la comunicación con ellos por otro medio.

Cómo trabajar en equipo

A continuación te compartimos algunas recomendaciones importantes al momento de trabajar con otros compañeros en la realización de actividades colaborativas. Estas recomendaciones también te ayudarán a mejorar tus habilidades sociales.

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1. Analiza tu situación e identifica tus “ladrones de tiempo”
Lleva un registro de tus actividades por 1 o 2 semanas. Determina cómo gastas tus horas, cuáles son tus objetivos a corto, mediano y largo plazo, cuáles de tus actividades suelen requerirte más tiempo, cuáles no estás completando satisfactoriamente, etc. Identifica a tus ladrones de tiempo (interrupciones, estrés o cansancio, indecisión, hacer el trabajo de otros, no saber decir “no”, no tener fechas definidas para completar las actividades, entre otros.

2. Crea una lista de actividades a realizar
Escribe todas las actividades que debes realizar. Una guía básica es partir del calendario de tu curso, sin embargo, el calendario no incluirá actividades intermedias que seguramente será necesario que incluyas en tu planeación, por ejemplo, para realizar un reporte quizá vayas a requerir realizar alguna investigación previa o tener alguna reunión con compañeros de equipo. Esto debe estar incluido en tu plan.

3. Establece prioridades
Todos tenemos prioridades. Organiza tus actividades en función de tres criterios: urgentes, importantes y triviales. Al identificar qué es lo que debes hacer para cumplir tus obligaciones podrás alejarte de las actividades que te hacen perder el tiempo.

4. Programa las tareas de acuerdo a tus horas de rendimiento
Existen dos tipos de personas: Las “aves madrugadoras” y los “búhos nocturnos”. Las primeras se levantan muy temprano y tienen mucha energía durante la mañana; las segundas son lo contrario, se acuestan tarde en la madrugada y de noche sienten que están en su mejor momento. Programa tus actividades de tal forma que puedas realizarlas en el momento que más energía tienes.

5. Se realista y establece tiempo suficiente para alcanzar tus metas
La mejor forma de sabotear tu productividad es plantearte una meta que sabes no alcanzarás. Roma no se construyó en un día. Establece un periodo de tiempo razonable para alcanzar tu meta de tal manera que no te sientas después presionado por que estés alcanzando el tiempo límite sin resultados. Un buen método es agregar un 25% más al tiempo que tú consideras que es suficiente, de esa forma, te sentirás genial cuando veas que te toma menos de lo que pensabas.

6. Una cosa por vez
Concéntrate en terminar algo antes de empezar con otra actividad.

7. Cuando una tarea es extensa, divídela
Desglosar las actividades grandes o demasiado largas en actividades más pequeñas y cortas nos ayuda a desbloquear los agobios y tensiones que nos provocan esas grandes cuestiones. Es como comerse una pata de jamón, mejor sería loncha a loncha. Una vez desmenuzadas las tareas procede como en el punto.

8. Crea tu ambiente idóneo para trabajar
Destina un espacio cómodo para trabajar, sea en tu hogar, en tu oficina o en algún otro espacio que cuente con todas las cosas necesarias a tu alcance para que no pierdas tiempo buscando objetos o trasladándote de un sitio a otro.

9. Piensa a corto plazo
Todos debemos tener metas a largo plazo, pero en la administración del tiempo, debemos pensar a corto plazo. Si tienes una tarea que te tomará 10 horas y hoy día tienes 30 minutos libres y mañana 4 horas libres, ¡úsalas! ¿Quién dijo que tienes que completar esas 10 horas en un solo día?

10. Anticipa los imprevistos
Planifica tus actividades para terminarlas con antelación a la fecha fijada como límite. Si tienes que preparar algo para el jueves, planifica terminarlo para el miércoles. Esto te permitirá tener un margen de tiempo para solucionar cualquier imprevisto que pueda surgir.

11. Aprende a decir “No”
Con frecuencia nos interrumpen terceros en nuestros quehaceres cotidianos con peticiones o demandas de nuestro tiempo que trastocan nuestros planes. No te sientas culpable al decirle no a alguien o a una actividad que te quitará tiempo. La culpa debería estar en decir que sí, sabiendo la pérdida de productividad que representa. Sin embargo, si no llevas agenda, lo más seguro es que te dejes llevar por lo primero que surja.

12. Reserva un día todas las semanas para planificar tu tiempo
Un buen momento puede ser el domingo por la tarde o el lunes a primera hora de la mañana, pero nunca empieces una semana sin haber hecho esta reflexión.